Llevamos ya varios años escuchando hablar de los famosos Test de Intolerancia Alimentaria, que prometen ser un método alternativo eficaz para perder peso. En este artículo nos queremos hacer eco de la postura oficial del Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AED-N).

El Test de Intolerancia Alimentaria consiste en la realización de un análisis sanguíneo para determinar la destrucción celular sanguínea cuando la sangre del paciente se expone a determinados alimentos. Si estas células muestran signos de inflamación (como forma de defensa) a un alimento determinado se concluye que el paciente presenta intolerancia. Con estos resultados los alimentos se clasifican como tolerados (si no hay respuesta de inflamación) o se les asigna un nivel de tolerancia (inflamación celular). En función del grado la restricción del alimentos será más o menos estricta.

Las conclusiones que se desprenden de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas son las siguientes:

  • Los tests de sensibilidad alimentaria son técnicas diagnósticas no validadas científicamente. Estas pruebas no gozan de justificación científica y en los estudios no han demostrado ser fiables ni reproducibles.
  • Cada vez más, los tests de sensibilidad alimentaria se están promoviendo para el diagnóstico y el tratamiento de procesos en los que no se ha demostrado la participación del sistema inmunitario (alergias).
  • Las sociedades clínicas de referencia en alergología e inmunología clínica no apoyan la utilización de este tipo de pruebas en cualquiera de las condiciones para las que dicen tener un valor diagnóstico eficaz.
  • No se considera en absoluto un método para adelgazar, y no debería utilizarse con ese fin, puesto que la pérdida de peso no depende únicamente de la restricción de alimentos basada en factores concretos, sino que responde a una conducta general determinada por la alimentación, el ejercicio físico y un estilo de vida saludable.
  • Esta técnica puede dar lugar a resultados o asesoramientos engañosos y confusos, así como a la instauración de tratamientos ineficaces y, en determinadas ocasiones, potencialmente perjudiciales.
  • Estos métodos pueden retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuado tanto en la alergia o la intolerancia alimentaria como en la obesidad.

 

No queremos entrar en debates de si a mi mejor amigo se lo hicieron y perdió X kilos y ahora está genial. A la vista de la postura de los organismos oficiales, que han estudiado con profundidad y rigor estos métodos, desde NutriResponse no podemos hacer otra cosa que desaconsejar que os hagáis un Test de Intolerancia Alimentaria, por existir un riesgo evidente de poner en peligro nuestra salud.

Si queréis saber más enlazamos el documento oficial, más extenso, donde podréis leer con detalle etste interesante estudio.

Fuente GREP-AEDN

Foto de Raymond Bryson