Los deportistas que llevan a cabo entrenamientos exigentes o que han competido recientemente en pruebas de resistencia están en más riesgo de padecer enfermedades leves e infecciones. La enfermedad más común entre los deportistas es la infección del tracto respiratorio superior, causada en la mayoría de casos por un virus.

sistema inmune

Estos momentos de debilidad suelen ser leves pero pueden interrumpir el entrenamiento o afectar al rendimiento. El ejercicio intenso y de larga duración, con recuperaciones escasas y sin una ingesta energética adecuada puede comprometer al sistema inmune del organismo.

La práctica de un ejercicio aeróbico intenso de duración 90 minutos o más puede causar la depresión transitoria del sistema inmune, creando una situación con menor protección frente a la invasión de virus y bacterias, incrementando el riesgo de desarrollar una infección. También, el estrés psicológico, la falta de sueño y una incorrecta nutrición pueden debilitar el sistema inmune.

Una dieta apropiada con la energía, proteínas, vitaminas y minerales necesarios es fundamental para mantener las defensas elevadas. Un deportista debe estar bien aconsejado en la ingesta de una dieta equilibrada que cubra sus necesidades energéticas. Cualquier déficit de alguna sustancia, vitaminas o minerales esenciales conlleva una afección de la salud y el deportista no podrá rendir al máximo en sus entrenamientos y competiciones.

En definitiva, para que un deportista tenga su sistema inmune en perfecto estado y desarrolle todo su potencial es necesario que consuma las cantidades apropiadas de hidratos de carbono, proteínas, calcio, cobre, hierro, magnesio, manganeso, selenio, sodio, zinc y vitaminas A, C, E, B6 y B2. Estos nutrientes se obtienen a través de una dieta equilibrada y variada, rica en verduras, frutas, legumbres y fuentes de energía como la patata, pan, pasta, arroz y cereales.

Fuente Nutrition and Imune Function (2002) Calder, Field y Gill. Oxford.