En la mayoría de los deportes existen situaciones, a veces de forma intermitente pero casi siempre de cara al final de la prueba, en las que se produce una disminución en el rendimiento en el ejercicio: en la velocidad, potencia, intensidad o habilidad. La fatiga en el ejercicio es el término más común que se utiliza para describir este fracaso al intentar mantener un rendimiento óptimo o deseado. Existen una multitud de formas en las que puede aparecer la fatiga en las que la nutrición juega un papel muy importante.

fatiga en el ejercicio

1. Deshidratación

No beber suficiente líquido para reemplazar las pérdidas generadas por el sudor durante una competición. Esta situación puede ser agravada si el atleta comienza la prueba con un cierto nivel de deshidratación o déficit de fluidos. Las competiciones que se realizan en condiciones cálidas incrementan el riesgo  de deshidratación.

2. Falta de sales

Una reposición insuficiente del sodio perdido con el sudor. Este déficit puede incrementar el riesgo de padecer calambres musculares. Deportistas con altos niveles de sudor y de concentración de sodio en el sudor tienen más riesgo de padecer esta situación.

3. Agotamiento del glucógeno muscular

El consumo del combustible más importante de los múculos debido a su utilización en una prueba o por una mala recuperación de los depósitos de glucógeno de un entrenamiento o competición previa. La participación en eventos deportivos muy seguidos aumenta el riesgo de una recuperación insuficiente de los depósitos de glucógeno entre competiciones.

4. Hipoglucemia

Desajuste entre la aparición de glucosa en sangre, captación de glucosa del músculo y requerimiento del músculo de hidratos de carbono exógenos como combustible. Esta situación puede aparecer en atletas que no consumen suficientes carbohidratos durante ejercicios de larga duración.

5. Desajuste del equilibrio muscular ácido base

Producción de altos niveles de H+ a través del sistema de energía anaeróbica glucolítica. Se puede producir en ejercicios de alta intensidad de aproximadamente 1 a 8 minutos.

6. Consumo de los depósitos de fosfocreatina

Una recuperación incorrecta del sistema de fosfocreatina de producción de energía puede conducir a un declive gradual en el rendimiento deportivo. Aparece en eventos con esfuerzos repetitivos de alta intensidad y periodos cortos de recuperación.

7. Malestar gastrointestinal

Problemas gastrointestinales como vómitos y diarrea producen una reducción directa en el rendimiento. A su vez interfieren con las estrategias nutricionales propuestas para mantener un nivel de hidratación y energía adecuado. Esta situación puede ocurrir si se consume una gran cantidad de grasa o fibra en comidas previas al evento, por el consumo excesivo de carbohidratos durante una competición o por que se produzca una deshidratación importante.