Muchos corredores acusan sensaciones de fatiga central durante los entrenamientos y las competiciones y a veces puede ser causa de un déficit de hierro. El nivel bajo de hierro, sin anemia, interfiere en el entrenamiento y en la recuperación,  y la anemia por falta de hierro esta asociada con la fatiga y el deterioro del rendimiento deportivo.

Déficit de hierro

Por qué el hierro es tan necesario en deportistas

El hierro es vital para la producción de hemoglobina en las células rojas. La hemoglobina transporta oxígeno desde los pulmones hasta los músculos. Si el nivel de hemoglobina es bajo, la cantidad de oxígeno que alcanzan los músculos será menor, deteriorando así el rendimiento deportivo.

Por qué se produce un déficit de hierro

Un nivel bajo de hierro se produce cuando no se consume un cantidad suficiente de este mineral a través de la dieta, no se realiza una buena absorción, se sufren pérdidas debido a un sangrado excesivo, se hace una donación de sangre o existe una pérdida de sangre gastrointestinal.

El estado de el nivel de hierro en sangre debe ser controlado periódicamente, sobretodo en deportistas con alto riesgo de tener cantidades bajas de hierro, como por ejemplo los vegetarianos o las mujeres.

Te puede interesar: El deportista vegetariano

Cómo monitorizar el estatus del hierro

El mejor método para controlar el nivel de hierro en sangre es comprobar los niveles de ferritina en el suero a través de una analítica. En particular, realizar un seguimiento de las concentraciones de ferritina sérica. El nivel de ferritina sérica es directamente proporcional a la cantidad de hierro almacenado en el organismo. Se debe comenzar un tratamiento cuando sus niveles son inferiores a 20 ng/ml.

Cuál es el tratamiento

La terapia por déficit de hierro puede requerir varios meses de suplementación. Sin embargo, este tratamiento debe combinarse con una dieta que incluya alimentos ricos en hierro y que favorezca la absorción de este mineral. Por ejemplo combinar alimento de origen animal como la carne roja, mariscos e hígado junto con derivados de fuentes vegetales como cereales, frutos secos, legumbres y verduras de hoja verde y con alimentos que contengan gran contenido en vitamina C para mejorar la absorción.