Los deportistas suelen comenzar el ejercicio con un contenido de agua corporal normal y se deshidratan durante el ejercio, sin embargo, en algunas ocasiones el atleta puede iniciar el ejercicio previamente deshidratado, puesto que el intervalo entre las sesiones de entrenamiento no es suficiente para una rehidratación completa.

En este artículo os explicamos el efecto de la deshidratación en el organismo y en el rendimiento deportivo.

efecto de la deshidratación en el rendimiento deportivo

¿Cómo se produce la deshidratación?

La deshidratación es acumulativa, es decir, una persona se puede ir deshidratando en días sucesivos de entrenamiento o competición si no se rehidrata por completo entre entrenamientos.

El déficit de agua sin la pérdida proporcional de cloruro sódico es la forma de deshidratación más común durante el ejercicio con calor. Si se producen grandes pérdidas de cloruro sódico durante el ejercicio, el volumen de líquido extracelular se contrae y provoca una deshidratación por reducción de las reservas de sales.

Independientemente de la forma de deshidratación, el déficit de agua tiene consecuencias en el organismo y en el rendimiento físico.

La deshidratación aumenta la frecuencia cardiaca, la tensión fisiológica,  y la percepción del esfuerzo por calor durante el ejercicio. Cuanto mayor sea el déficit de agua corporal, mayor será el aumento en la tensión fisiológica durante el ejercicio.

La deshidratación mayor del 2% del peso corporal disminuye el rendimiento en el ejercicio aeróbico y el rendimiento cognitivo en climas con temperaturas cálidas. La deshidratación esta relacionadas con la temperatura ambiental, el tipo de ejercicio y las características biológicas del atleta. Algunos deportistas son más o menos tolerantes a la deshidratación.

Consecuencias de una deshidratación

Los factores fisiológicos que afectan negativamente al rendimiento deportivo debido a un déficit de agua corporal incluyen:

  • Aumento de la tensión cardiovascular.
  • Incremento de la utilización de glucógeno.
  • Alteración de la función metabólica.
  • Alteración de la función del sistema nervioso central.
  • Aumento en la temperatura corporal central.

Estos factores interactuan conjuntamente para disminuir el rendimiento deportivo.

Una pérdida de sólo el 2% del peso corporal afecta negativamente a la capacidad para realizar ejercicio y su rendimiento disminuye entre un 10 y un 20%. Si se pierde un 4% se pueden experimentar náuseas, vómitos y diarrea. Una reducción del peso corporal de un 5%, provoca que el rendimiento deportivo disminuya un 30%, y un 8% causa vértigos, problemas para respirar, debilidad y confusión. Reducciones mayores tienen consecuencias muy graves.

¿Qué es la hipertermia?

La hipertermia (aumento de la temperatura corporal por encima de un valor normal) elevada también acentúa la disminución del rendimiento. El rendimiento mental también disminuye por la deshidratación y la hipertermia.

La hipertermia afecta más que la deshidratación moderada en la disminución del rendimiento cognitivo, pero ambas están muy relacionadas cuando se realiza ejercicio en climas cálidos.

¿Y la hiperhidratación?

La hiperhidratación se puede conseguir por la combinación de beber en exceso y utilizar un agente que retenga el agua dentro del cuerpo. Estos agentes pueden ser el glicerol y los suplementos de sales que pueden inducir a una hiperhidratación.

Beber en exceso estimula la producción de orina y el agua corporal regresará a un estado de agua corporal normal en unas horas, sin embargo, esto es menos eficaz durante el ejercicio y hay riesgo de presentar hiponatremia por dilución si no se acompaña con la proporción de sales adecuada.

La hiperhidratación no aporta ninguna ventaja para regular la temperatura, pero puede retrasar el inicio de la deshidratación, por lo que a veces puede mejorar el rendimiento. Sobretodo si se realiza previo a una competición o entrenamiento de fondo.