La dieta Mediterránea reúne las características culturales y gastronómicas de los pueblos de la cuenca mediterránea. Consiste en una alimentación rica en cereales, verduras y hortalizas, elaborada con aceite de oliva virgen como única grasa dietética, con un consumo muy bajo de carnes rojas y con un consumo de vino en las comidas. Es considerada una de las dietas más cardiosaludables.

Esta dieta consumida de forma moderada, en el marco de un ambiente tranquilo junto a ejercicio es responsable, en buena medida, de la longevidad, baja mortalidad cardiovascular y por otras enfermedades degenerativas y de la calidad de vida que muestran los mediterráneos frente a otros grupos de población.

dieta mediterránea buena para el corazón

Harvard School of Public Health and the Oldways Preservation and Exchange Trust

Como se detalla en la pirámide de la dieta Mediterránea, las características principales son:

  • Las carnes rojas se comen con muy poca frecuencia, formando parte de platos como guisos o potajes.
  • Los pescados, sobre todo los grasos son consumidos varias veces por semana.
  • Los quesos de cabra y de oveja forman parte de la dieta.
  • La base de la dieta la forman los alimentos vegetales, ricos en hidratos de carbono.
  • El aceite de oliva es el componente diferenciador, siendo prácticamente la única grasa culinaria utilizada.

Los beneficios para la salud de la dieta mediterránea que vamos a exponer, se establecieron en el encuentro científico “Estado de los conocimientos sobre el aceite de oliva, la nutrición y la salud”, realizado en Madrid en 2005:

  • Cuando sustituye a una dieta rica en grasa saturada, reduce los niveles plasmáticos de LDL* y evita la obstrucción de las arterias al mejorar la relación de LDL y HDL**.
  • Mejora el metabolismo lipoproteico de después de las comidas.
  • Mejora la vasodilatación de la zona interna de los vasos sanguíneos y la respuesta inflamatoria.
  • Mejora el metabolismo de los hidratos de carbono en pacientes con diabetes tipo-2.
  • Reduce la presión sanguínea y el riesgo de hipertensión.
  • No favorece la obesidad y permite usar las grasas como elemento energético.

Desde NutriResponse os animamos a intentar conservar nuestra riqueza culinaria y nuestras costumbres más saludables.

*LDL:  lipoproteínas de baja densidad, conocido comúnmente como colesterol “malo”. Puede contribuir a la formación de una acumulación de placas en las arterias.

**HDL: lipoproteínas de alta intensidad, conocido comúnmente como colesterol “bueno”, Ayuda a eliminar el colesterol de la sangre, evitando la acumulación de grasa y la formación de placas en las arterias. Altas concentraciones de HDL (superiores a 60 mg/dL) tienen una carácter protector contra las enfermedades cardiovasculares.