Uno de los caballos de batalla de la medicina actual es la lucha contra las enfermedades cardiovasculares, y como tal, cada vez son más los esfuerzos e investigaciones que exploran distintas vías para su prevención. Un nuevo estudio analiza dos enfoques distintos para combatir los riesgos cardiovasculares: una dieta baja en grasas y la dieta mediterránea.

El estudio, publicado en The American Journal of Medicine, revela que un enfoque basado en la planificación completa de una dieta como la mediterránea, en que se aumenta el consumo de fruta, frutos secos y pescado, tiene más probabilidades de reducir el riesgo cardiovascular que una dieta que se centra exclusivamente en la reducción del consumo de grasas.

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Mediante el análisis de los principales estudios de la dieta de las últimas dietas, se llegó a dos conclusiones principales:

  • Las dietas que solamente restringen el consumo de grasas, consiguieron el objetivo de reducir el colesterol en los individuos, y sin embargo no disminuyeron las muertes por patologías cardíacas.
  • Las dietas que abordan la dieta con un enfoque integral, en lugar de limitar solamente el consumo de grasas, causaron menos muertes por infarto y menos infartos de miocardio sin resultado de muerte.

Los investigadores encontraron que un enfoque integral de la dieta, en la que se modifican los hábitos alimentarios en su conjunto, es más eficaz en la prevención de las enfermedades del corazón, incluso si no baja el colesterol LDL. La dieta mediterránea es baja en productos de origen animal y grasas saturadas, y fomenta el consumo de grasas mono-insaturadas que se encuentran en los frutos secos y aceite de oliva. En particular , la dieta hace hincapié en el consumo de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y pescado.

En base a los estudios analizados, favorecer el consumo de ciertos grupos de alimentos para disminuir otros, es más cardioprotector y en general mejor para prevenir enfermedades cardíacas que una dieta baja en grasa. Fomentar el aceite de oliva frente a la mantequilla a la vez que se consumen más verduras, frutas, semillas, nueces y pescado es la principal recomendación.

Según los autores del estudio, los últimos 50 años de la epidemiología y los ensayos clínicos ha establecido un claro vínculo entre la dieta, la arteriosclerosis y las enfermedades cardiovasculares, a la vez que  se excluye que sea más eficaz en la prevención de las enfermedades del corazón una dieta baja en grasas frente a una dieta con enfoque integral de todos los hábitos alimenticios.