La pérdida de fluidos a través de la sudoración puede conducir a la deshidratación, que tiene un efecto muy perjudicial en el rendimiento deportivo e incluso en la salud. Cuando un deportista pierde tan solo el 2% del peso corporal en agua su rendimiento se altera negativamente. Una pérdida en exceso de 5% del peso corporal puede provocar la disminución de la capacidad de trabajo en aproximadamente un 30%.

En general, los atletas suelen mantener un nivel constante de deshidratación leve, por lo que es necesario seguir una correcta estrategia de hidratación para minimizar sus efectos.

Las guías nutricionales establecen que la rehidratación después del ejercicio debe superar cualquier déficit de líquido hasta un 150%, aunque si no se conoce la cantidad perdida, es difícil reponer la pérdida de líquidos adecuadamente. El cálculo de la tasa de sudoración cuantifica la cantidad de líquidos que se pierden, proporcionando de esta manera instrucciones más certeras para la reposición de líquidos.

Si quieres estimar la pérdida de líquidos que sufres durante un entrenamiento o competición, aquí os mostramos una calculadora para hacerlo.