Correr es una actividad saludable que ayuda a quemar calorías y aumentar la resistencia cardiovascular. Pero este deporte puede requerir el mantenimiento, durante un periodo largo de tiempo, de un alto nivel de exigencia física. Es por ello que el running puede poner al corredor en un mayor riesgo de desarrollar anemia.

En este artículo vamos a tratar de daros las claves para detectar y combatir el riesgo de anemia en los corredores.

Anemia del corredor y falta de hierro

¿Qué es la anemia?

La anemia es una afección que consiste en que el organismo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos. Los glóbulos rojos le suministran el oxígeno a los tejidos corporales, por lo que esta enfermedad cobra especial relevancia en los deportistas.

Existen muchos tipos de anemia, pero la más común entre los corredores es la anemia ferropénica. Se manifiesta cuando el cuerpo no tiene suficiente cantidad hierro, el cual ayuda a producir glóbulos rojos. Los glóbulos rojos contienen una proteína llamada hemoglobina, que ayuda en el transporte de oxígeno a las células y tejidos, por lo que el hierro es un mineral esencial tanto para corredores y como no corredores.

Un runner también puede experimentar la anemia por deficiencia de vitaminas si no sigue una dieta nutricionalmente variada y equilibrada.

Síntomas de la anemia del corredor

Los principales síntomas cuando los niveles de hierro son bajos son la fatiga y una ligera falta de aire al respirar. Lógicamente no siempre que se experimenten estas sensaciones se estará ante una anemia, ya que los corredores durante la carrera necesitan una respiración más intensa y frecuente, y después de los entrenamientos y competiciones el cansancio se suele manifestar.

La mejor forma de salir de dudas es pedir a tu médico de cabecera una analítica sanguínea, que si eres deportista es todavía más necesario. Además, si no tienes una deficiencia de hierro, puedes establecer una buena base para tus niveles de hierro, que podrían ayudar a identificar un problema de hierro en el futuro.

¿Qué buscar en la analítica de sangre?

Los principales indicadores en los que tenemos que fijarnos son si somos corredores son: hemoglobina (Hb), hematocrito (Hto) que es una medida de la cantidad de glóbulos rojos, hierro (Fe), el total de la capacidad de fijación del hierro (TIBC) y la ferritina, que mide las reservas de hierro.

Cuando existe una deficiencia de hierro se manifiesta de la siguiente manera: el hierro es bajo, la capacidad total de fijación del hierro (TIBC) es alta y la ferritina es baja. Un nivel de ferritina inferior a 30 ng / ml en mujeres y menor a 40 ng / ml en los hombres puede ser suficiente para reducir el rendimiento deportivo y el impacto en su carrera.

En estado de anemia, la hemoglobina y los hematocrito son bajos.

¿Por qué es tan importante el hierro en corredores?

Los glóbulos rojos, a través de la hemoglobina, transportan el oxígeno a los músculos que trabajan mientras corremos. Si tenemos los niveles bajos de hierro, generaremos un menor número de glóbulos rojas y los niveles de hemoglobina se reducirán. Por lo tanto, menos oxígeno será transportado a los músculos, y el rendimiento al correr se verá afectado.

¿Qué corredores están en riesgo?

Los runners que están en riesgo de deficiencia de hierro son mujeres, hombres jóvenes y corredores de larga distancia o resitencia, así como todos los atletas de otras disciplinas en las que correr es una parte importante del entrenamiento o la competición. La demanda de hierro durante períodos consecutivos de entrenamiento intenso o competiciones es elevada, y puede poner en peligro los niveles del hierro.

Cuál es el tratamiento

La terapia por déficit de hierro puede requerir varios meses de suplementación. Sin embargo, este tratamiento debe combinarse con una dieta que incluya alimentos ricos en hierro y que favorezca la absorción de este mineral.

Los alimentos que nos pueden ayudar a restablecer los niveles de hierro son de origen animal como la carne roja, el marisco y el hígado, junto con derivados de fuentes vegetales como cereales, frutos secos, legumbres y verduras de hoja verde, y alimentos que contengan gran contenido en vitamina C para mejorar la absorción.